Razones hay muchas, pero en estos días, entre las numerosas razones para ir a Málaga, vienen a mí conceptos que tienen que ver con la esperanza, la lucha, la resistencia o la transformación. En un país en el que reina y ha reinado la impunidad es necesario dignificar la política, en el sentido más clásico del término. Las personas hacemos política y tenemos el poder de transformar. Somos muchas más  que las que nos hacen creer que somos y espero y deseo encontrarme con ellas en Málaga.