Las islas están separadas, pero las une lo mismo que las separa, un mar.

Muchas luchas sociales también parecen distantes y distintas, pero las une aquello que las provoca: un mismo modelo económico, que anula derechos, agrava desigualdades y destruye el planeta.

Cuando las islas se encienden, dibujan un mapa y entonces podemos apreciar que todas juntas dan luz a una ruta de transformación.

En octubre de 2018 vamos a encender las islas. Traed, traed vuestras certezas a Málaga. La interrogación ya la tenemos plantada delante de las narices.

A Málaga hay que ir con gafas de exploradoras de nuestra anatomía de lucha y resistencia, con ganas de hacer las cosas de modo distinto. Desde las primeras rebeliones de esclavos, sabemos que hay muchas luchas que triunfan y triunfaron. Traed a Málaga la memoria de todos los éxitos que conocéis.

A Málaga vamos, sí, a iluminar la ruta, a encender la ecuación, y será a base de incendios. Traed, traed también ganas de despojarse de formas de hacer propias, que ya no nos valen. Vamos a echar a la hoguera aceptaciones silenciosas e inconscientes de costumbres que están calcificándose en nuestras formas de vida para hacernos cómplices -y rehenes- de una ilusión de desarrollo que, en realidad, no nos desarrolla. Nos destruye, el mar lo llena de cadáveres y plásticos, y las arcas públicas las vacía de fondos sociales y solidaridad.

A Málaga vamos a empezar. Traed vuestras agendas de futuro. Vamos a inventar tradiciones, a inventarnos como aristas de un bloque de fuerzas que se unen sin institución pero se saben coherentes y acompañadas.

Vamos a Málaga porque sabemos que no es otro foro más, que es un laboratorio. Porque nos convoca la voluntad de asumir el riesgo de explorar el cambio.Y sabemos que se trata de conexión.

Traed, traed vuestras ganas de empezar algo nuevo en Málaga.

Lo que sí funcionó. Lo que hay que quemar. Tradiciones que fundar. Traedlo todo.

Venga, vamos a Málaga. A encender las islas.