Para mí el ir a Málaga es ilusionante. Una oportunidad para aprender a trabajar en común desde otra lógica. Salir de mi agenda y poder escuchar, entender y sumarme a otra luchas complementaria a las de mi colectivo. Los movimientos sociales estamos necesitados de un salto cualitativo en la construcción colectiva más horizontal e interconectada de un futuro común. Mi lucha no tendrá resultado sin la de las otras. Estamos en una emergencia social y el tiempo es ya de sumar más allá de la indignación”.